Me encontraba estudiando las diversas opciones para la compra y gestión de un club de fútbol profesional cuando me llegó la propuesta: Existe un precandidato a la presidencia del FC Barcelona que quiere conocerte, me explicaba un amigo. Le he hablado de ti, y sería interesante que hablaras con él. Y así lo hice. La verdad es que no lo conocía, tampoco mi entorno más cercano. Cuando me lo presentaron me causó muy buena impresión, hablamos de fútbol principalmente y recuerdo que brotaban sin cesar mis ideas de cómo gestionar el club. Las áreas principales a abordar eran la deportiva y la económica. No obstante, la propuesta de gestión era global y simultánea, por tanto se debía incidir en el resto de aspectos y necesidades del club. No sé si me ofreció ser jefe de campaña o ‘General Manager’, título propuesto por mis compañeros, tanto por mi experiencia como para dejar de atosigarle con tantas ideas.
La única condición que puse para colaborar fue que actuáramos con transparencia, honestidad, sin intereses individuales y con el único objetivo de mejorar el Barça. Además, todos aquellas propuestas que pudiéramos negociar y desarrollar quedarían en beneficio y se ofrecerían al club si no pudiéramos superar el corte o ganar las elecciones. Le explicaba que la única manera de conseguir nuestros objetivos, era precisamente si pensábamos en perspectiva y desinteresadamente en beneficio del club.
No existe una fórmula para ganar unas elecciones, pero el primer ingrediente necesario que se exige se llama responsabilidad y se define en las siguientes preguntas. El candidato debe cuestionarse y preguntarse: ¿soy la persona idónea para presidir el FC Barcelona? Y, de ser así, las personas que estoy proponiendo como miembros de la Junta Directiva y ejecutivos, ¿son las mejores que en su cargo necesita el club? Si la respuesta es afirmativa en ambos casos, sólo se ha conseguido superar el primer nivel de muchos que son necesarios para conseguir esta difícil misión, que no es otra que presidir y dirigir el club. En ocasiones ser un buen candidato supone el hecho que te propongan aun cuando no quieres ocupar ese cargo y deban convencerte para ello. Este puede ser un buen medidor pero no el único.
Todos hemos fantaseado con presidir el club que tanto queremos y sentimos desde nuestra infancia. Hemos hablado con nuestros amigos y compañeros de lo que haríamos si fuéramos el presidente o el entrenador. Pero ser el presidente del FC Barcelona solo debería estar reservado para las personas y el equipo mejor cualificado. El motivo es que sencillamente no se puede jugar con los sentimientos de los socios como legítimos propietarios del club que son. Y las decisiones eficientes no se pueden adoptar en función de tener buenas intenciones, sino por ser aptos para hacerlo, capacitados y disponer de la actitud necesaria para llevarlas a cabo.
Una candidatura independiente y alejada de los grupos de presión y poder, da una libertad absoluta para proponer un proyecto coherente y adecuado a las necesidades del club, cercano a los socios. Sin embargo, es necesario un segundo ingrediente sumado al primero de responsabilidad que es vital para que prospere una precandidatura y aspire a convertirse en una candidatura al superar el corte. Y este no es otro que la capacidad económica del candidato y de la junta, tanto para los gastos de la campaña como las obligaciones económicas que deberán garantizar.
Solo como detalle, el número mínimo de soporte de socios que se precisa para superar el corte corresponde al 50% de los compromisarios que integran la Asamblea. Una vez se obtiene el número mínimo, deben presentarse al club junto con un documento firmado por el candidato y miembros de la Junta en el que se comprometen a prestar aval en caso de resultar elegidos en las elecciones. Este aval se corresponde con el 15% del presupuesto de gasto del club, siendo un aval individual y mancomunado por todos los miembros de la Junta y Presidente, poniéndolo a disposición del club y La Liga en un plazo máximo de 10 días coincidente con el plazo para la toma de posesión.
Los problemas son mayúsculos para obtener aval, puesto que se precisa que todos los miembros de la Junta y Presidente puedan soportar su parte alicuota de responsabilidad por el total del aval. Es habitual que los candidatos, aunque siempre digan lo contrario, tengan dificultades para obtener este aval, precisamente porque los bancos no quieren asumir este riesgo a la ligera. Una de las fórmulas que pude negociar y acordar era prestar aval por una entidad financiera gracias a la colaboración con una aseguradora que garantizaba este riesgo. De otro modo hubiera sido casi imposible conseguirlo.
El asunto de los avales se ha visto alterado. La situación de emergencia de salud pública ocasionada por la COVID-19, hicieron preciso adoptar medidas de contención que han supuesto un impacto económico importante también en el ámbito deportivo. Dicha situación repercute especialmente en los clubes profesionales que no son SAD, concretamente FC Barcelona, Real Madrid , Athletic Club Bilbao y CA Osasuna y al patrimonio de sus directivos derivado del aval que soportan.
Se ha pretendido dar solución a esta situación mediante Real Decreto 1162/2020, de 22 de diciembre, sobre sociedades anónimas deportivas, en el que se establece que a efectos del cálculo de la cuantía de los avales a depositar por los miembros de las juntas directivas de clubes profesionales, con arreglo a lo previsto en el supuesto 3 de la disposición adicional tercera del Real Decreto 1251/1999, de 16 de julio, sobre sociedades anónimas deportivas, no se considerarán resultados económicos negativos, en los ejercicios afectados por la COVID-19, las variaciones negativas del patrimonio neto contable de los clubes profesionales directamente vinculadas al impacto económico de la COVID-19.
Una vez superadas las dos primeras premisas de responsabilidad y capacidad económica me centré en las necesidades del club y de los socios. Para ello y cuando nos reuníamos con los socios, peñistas y grupos de opinión recomendé que empezáramos preguntando qué esperaban del club, qué cambios harían, qué necesidades, dificultades e ineficiencias observaban. Parece razonable estudiar antes la situación, primero debemos escuchar, y una vez se hayan recogido todas las ideas poder hablar el último debatiendo todos los temas de interés. Con ello generábamos un debate fluido en ideas, estructurando soluciones transversales, siempre a través de la sinceridad, la empatía y que en varias ocasiones creaban lazos de confianza que a día de hoy siguen.
Al margen de todas las decisiones de envergadura que ha de tomar un presidente, la más crucial es sin duda elegir con acierto al equipo ejecutivo que llevará a cabo la gestión del club. El FC Barcelona es un club presidencialista, y la mayoría de precandidatos, después candidatos se centraban en su imagen y demostrar que son capaces de gestionar el club, limitándose únicamente a exponer qué actuaciones desarrollarán con su programa. En ocasiones sus programas son meros titulares inconcretos, populistas y sin contenido que parecen perseguir una repercusión en los medios más que procurar dar soluciones reales a los problemas que padece el club. Parecería como si no tuvieran un programa concreto, aunque lo cierto es que la forma de comunicar a los socios impide profundizar en los detalles concretos.
La fórmula que siempre recomiendo es explicar y hacer partícipe al socio del objetivo, para que este sea común y se comparta entre todos. Debemos explicar la finalidad, el por qué llevamos a cabo esta candidatura y cómo haremos para desarrollar el programa propuesto. Solo si conseguimos hacer vibrar y apasionar al socio podremos conseguir su voto, puesto que ellos también ganan al sentirse partícipes del proyecto. Hablamos de los socios como únicos dueños del club y los que tienen capacidad de voto. Y es cierto, pero también son importantes los aficionados, peñistas no socios y en definitiva cualquier persona que quiere, se identifica y disfruta del club.
Hemos dicho que para saber qué debe contener tu programa electoral primero debes escuchar. Gracias a este simple gesto puedes llegar a ser la voz del socio. Para ello el socio debe ser el centro de todo, y todo debe girar en favor del socio. Ha dado la sensación durante años que los socios aun siendo los dueños del club, han sido obviados para las decisiones relevantes que afectaban al club. Y esta es otra de las necesidades que requiere todo club, y es una comunicación directa con los socios. Esta comunicación debe realizarse con las peñas, grupos de opinión, asociaciones y en definitiva con la totalidad de los socios. Se debe informar puntualmente de las decisiones relevantes que le afecten, y en la medida que sea posible, conocer su opinión para tomar una decisión en consecuencia y explicar los motivos. En este punto resulta relevante aplicar las nuevas tecnologías para consultas y voto electrónico que aparece en los estatutos del club pero que no se utilizan por diversas razones.
Siempre he recomendado que el contenido del programa y los proyectos que se proponen deben dar soluciones a las necesidades del club, socio y aficionados. Todo problema o necesidad del club debe ser adoptado como un reto y al que se le debe dar una solución. Además se debe actuar como si se hubiera tomado posesión de la presidencia del club. Solo mediante ese ejercicio se podían proyectar las propuestas reales para solucionar las necesidades del club. Todo lo demás serían meros titulares carentes de contenido.
Aconsejo que la aplicación del programa y las medidas propuestas para la mejora del club deben considerarse a largo plazo y en constante revisión para conseguir una mejora continua y sin excepción de todos los departamentos del club. Las decisiones con pretensiones a corto plazo tienden al fracaso y a incrementar los problemas. El éxito y los resultados positivos de toda índole son una consecuencia del trabajo bien hecho. Pero detrás de cada triunfo y consecución existe un sistema, un mecanismo complicado que debe irse afinando tal cual un reloj suizo. Que partió de una idea con experiencia y que se fue mejorando y evolucionando con el tiempo. Del mismo modo, el Presidente elegido haría un flaco favor al club si decide hacer una limpieza general colocando a su gente de confianza directamente. Previo a cualquier cambio se debe estudiar y analizar en profundidad la idoneidad de las personas, estructuras y proyectos que ya existen y que en muchos casos son eficientes. No hay motivo para cambiar lo que ya funciona, salvo que sea para complementarlo o mejorarlo.
Hablamos de transparencia y la mejor manera de llevarlo a cabo es precisamente hacer lo que es debido. Porque hacer lo correcto en todo momento es en definitiva la mejor decisión, la más honesta y la que el socio y aficionado necesita. No hay cabida para justificaciones o excusas. Cuando empiezas a hacerlo es que pretendes hacer todo lo contrario a lo que es correcto. Y a medida que se pone en práctica es cada vez más sencillo el tomar decisiones. Todos sabemos lo que es correcto, y no es otra cosa que decidir siempre en favor del club, sin intereses personales que lo limiten. Ello no obsta que sea en ocasiones difícil por circunstancias o por el nivel de afectados, sin embargo la solución siempre es más sencilla cuando se opta por hacer definitivamente lo correcto.
El camino de la gestión deportiva especialmente en clubes de fútbol profesionales es muy complicado. Se precisa disponer de una vasta experiencia y una formación y evolución continua para adaptarte a los nuevos cambios y hacerlos posible con una visión transversal. Mi experiencia me lleva a recomendar los proyectos y sistemas colaborativos, en los que se trabaja en modelos más horizontales que verticales. Donde el nivel de transparencia, trasvase y volumen de información es mucho más elevado. Y en el que se precisa cotejar y estructurar esta información, en colaboración con el resto de personas y departamentos afectados para la toma de decisiones eficientes y a largo plazo. Con un conjunto de comportamientos, actuaciones y sistemas retributivos solidarios tanto para la obtención de bonus por la consecución de objetivos como la solidaridad en el reparto de las ineficiencias y desviaciones que se pudieran alcanzar. En mi opinión con estos sistemas logramos una mejora continua e implicación de los grupos de trabajo y a todos los niveles, en lo deportivo, económico y en definitiva en cualquier departamento del club. La dificultad radica en transmitir este mensaje e implantarlo de forma generalizada y se integre en el club. La mejor manera de hacerlo es dando cumplimiento a través del ejemplo de todos. De esta manera conseguimos actuaciones que surjan de la voluntad de todos los integrantes del club, de manera autoimpuesta por la responsabilidad que sienten, sin que sea preciso que conste en un contrato. Precisamente porque es lo debido, lo correcto.

