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Gestión patrimonial de deportistas profesionales

La deficiente autogestión de sus finanzas

En las últimas décadas muchos son los casos conocidos de deportistas profesionales nacionales e internacionales que han acabado arruinados. Es una situación generalizada a cualquier país, que afecta a todos los deportistas profesionales los cuales obtienen unos altos salarios.

Tal y como apuntan algunos estudios como el realizado por el “National Bureau of Economic Research” en abril de 2015 denominado: “Bankruptcy rates among NFL players with short-lived income spikes” por los autores Kyle Carlson, Joshua Kim, Annamaria Lusardi y Colin F. Camerer; el hecho de haber jugado durante mucho tiempo y haber estado bien pagado no brinda una especial protección contra el riesgo de acabar en una difícil situación económica o incluso arruinado.

Durante el ciclo de vida económico de cualquier individuo debería ser una situación común el pretender ahorrar cuando los ingresos son más altos en previsión de cuando estos bajen, tal y como ocurre cuando dejan de estar en activo de los deportistas profesionales. El estudio referenciado recopiló información sobre jugadores de la National Football League (NFL), cuyo perfil de ingresos no solo aumentaba gradualmente y luego disminuía, como lo hace para la mayoría de los trabajadores, sino que obtienen unos incrementos muy elevados y durante pocos años.

Los resultados de este y otros estudios que se hayan podido realizar se extienden también a jugadores de la NBA, MBL y son asimilables a los jugadores de fútbol y otros deportes con alto nivel de ingresos, incluso ha sido comparado con ganadores de loterías. Todos ellos después de amasar una gran fortuna y por diferentes motivos se han visto abocados a perder todo o gran parte de su patrimonio.

La carrera media de un jugador de la NFL es de 6 años y termina generalmente a partir de los 30 años de edad. Los ingresos que estos perciben pueden verse afectados por una lesión que pueda limitar la carrera profesional del deportista. Además de verse reducidos enormemente a partir de su retirada. Los jugadores son conscientes de las características de sus ingresos e incertidumbre. Por ello para mantener un nivel de consumo uniforme después de la caída de ingresos predecible posterior a su retirada, un jugador racional debería, procurar ahorrar una gran parte de sus ganancias cuando está en activo para mantenerse en el momento de su retirada con un elevado patrimonio. El estudio se centra en la quiebra económica (bankruptcy) de los jugadores profesionales una vez retirados.

Dicho estudio apuntaba a que los jugadores nada más retirarse empezaban a perder su patrimonio, y continuaban a un ritmo sustancial durante al menos los primeros 12 años inmediatamente después de dejar de jugar, sin variar el número de deportistas arruinados en función de las ganancias totales o la duración de su carrera profesional.

Algunos de los jugadores no ahorraron lo suficiente debido al exceso de optimismo sobre la duración de su carrera, las malas decisiones financieras o las presiones sociales para gastar y aparentar.

El modelo tradicional de ahorro se pone a prueba cuando los trabajadores obtienen una gran cantidad de sus ingresos durante un breve periodo de tiempo y que termina al azar. Los deportistas profesionales de la NFL, NBA, MBL, así como los de las ligas de fútbol profesional se encuentran exactamente en esta situación. En el caso de los jugadores con carreras de mediana duración ganaban alrededor de $3.2 millones en unos pocos años. La mejor recomendación sería la de ahorrar parte de sus ingresos como deportistas profesionales para después de su retirada.

En el caso español del fútbol profesional, los jugadores de fútbol cuentan con un Convenio Colectivo aprobado por La Liga de Fútbol Profesional (LFP) y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) en el que quedó fijado una salario mínimo para los jugadores de Primera División (Liga Santander) de 155.000 euros y de 77.500 euros para los deportistas de la Segunda División A (La Liga 1,2,3). La mayoría de los jugadores cobran un salario superior, incrementado en los últimos años por la competencia de los equipos por mantener su categoría o llegar a alcanzarla derivado en parte por los atractivos ingresos derivados de los derechos televisivos.

Volviendo al estudio de referencia, uno de sus resultados indicaba que los jugadores se arruinaban relativamente poco después de su retirada. En concreto, tan sólo dos años después de su retirada, muchos jugadores se habían declarado en bancarrota (bankruptcy). Además, las tasas anuales -de lo que llamaríamos de acuerdo con nuestra normativa concurso de acreedores- no se veían afectadas por las ganancias totales de un jugador o la duración de su carrera. Haber mantenido una larga y dilatada carrera profesional y con buena remuneración no ofrece ninguna protección contra el riesgo de acabar arruinado.

Fuente: National Bureau of Economic Research

Los datos son abrumadores describiendo la situación como una pandemia financiera, en la que la mayoría de deportistas profesionales, independientemente del aumento de salarios en las últimas décadas, acaba arruinado o con dificultades económicas tras retirarse en un 70% de los casos, y por diversos motivos. Incluso esta situación ha llegado a afectar a algunos jugadores que estaban en activo.

MOTIVOS QUE LLEVAN A LA RUINA A LOS DEPORTISTAS PROFESIONALES

Sin saber cómo, muchos deportistas profesionales llegaban a la ruina y no podían expresar su frustración: ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué demonios ha pasado? En cambio los profesionales del sector financiero decían que no les sorprendía, lo habían visto todo en este mundo, subrayando que aunque se suponga que el dinero de un jugador debe sobrevivir a su carrera, lamentablemente en la mayoría de casos no se consigue.

Los especialistas del sector financiero no pueden creer lo que los deportistas explican acerca la gestión de su patrimonio, cuando empiezan a obtener ingresos, invierten y gastan en muchas ocasiones a ciegas, sin control, ni gestión y se evaporan todos los millones que han ganado antes de que se den cuenta. El dinero se desvanece entre los dedos de los deportistas. Algunos deportistas han sido incluso juzgados y condenados con penas de prisión ante la falta de pago de sus obligaciones parentales en las pensiones de sus hijos, derivado de haber perdido todo su patrimonio, o por gestiones fraudulentas de sus ingresos por impago de impuestos entre otros.

A la hora de gestionar nuestro patrimonio parece una buena estrategia la diversificación del riesgo en diversas inversiones, lo que viene a ser poner los huevos en diferentes cestas para no apostarlo todo en un único negocio. Sin embargo parece que los deportistas corren más riesgos en sus inversiones y huyen de las que fueran más conservadoras. Pueden ver los valores bursátiles como aburridos, ininteligibles e invisibles. En cambio las inversiones en hoteles, restaurantes, clubes nocturnos, viviendas, es una emoción más atractiva en apariencia y tangible que valoran por encima de todo. Y este es uno de los errores que suelen cometer los deportistas cuando invierten y lo hacen sin disponer de toda la información necesaria y sin las garantías y asesoramiento suficiente para llevarlo a cabo, siendo presas financieras de personas sin escrúpulos que ven dinero fácil de conseguir de los jugadores. Otro de los errores más comunes es el hecho que suelen contratar a las personas equivocadas como asesores y confían ciegamente en ellos. Varios deportistas están rodeados de un séquito conformado por amigos, conocidos, y pseudoprofesionales de todo tipo, incluso familiares que sin la formación ni experiencia adecuada gestionan por confianza desde la negociación de sus contratos profesionales y patrimonio del deportista, lo cual conduce en la mayoría de los casos a errores y fracasos que luego pagan muy caro, incluso con responsabilidad penal. Cuando un deportista contrata a un amigo no se hace un favor, se lo hace al amigo por contratarle.

Volviendo al caso español y para jugadores profesionales de fútbol los ingresos que perciben se canalizan normalmente mediante dos vías, el 85% se recibe como ingreso personal por el que tributan por medio del Impuesto de la Renta de Personas Físicas (IRPF), y el 15% restante se había venido recibiendo en concepto de derechos de imagen a través de una sociedad mercantil, por el que tributarían por Impuesto de Sociedades (IS). Ni que decir tiene que el tipo impositivo aplicado para una empresa es bastante inferior que el que se aplica a una persona física. Sin embargo no todo es tan sencillo como lo explicado y después gestionar estos rendimientos desde la empresa tienen también sus dificultades. Desde hace relativamente pocos años la Agencia Tributaria empezó a exigir, cuando antes no había especificado nada al respecto, una acreditación de la actividad económica de esta empresa que gestiona los derechos de imagen para evitar que fuera simplemente una empresa instrumental para pagar menos impuestos. Esta situación llevó a varios procedimientos administrativos en la regularización de los impuestos de los jugadores.

En el peor de los casos se habían ideado empresas en el extranjero o paraísos fiscales, o realizado ventas de derechos de imagen a precios muy inferiores entre los casos más conocidos para reducir notablemente o eludir el pago de impuestos que los que correspondieran, superando los límites que rigen en el Código Penal español, y por tanto incurriendo en responsabilidad penal al menos del jugador, cuando no también del club, y sus asesores.

Con el nivel de ingresos tan elevado y las diversas inversiones que realizan los jugadores y sus empresas parece oportuno señalar y recomendar aplicar también un buen sistema de Compliance para estudiar los riesgos de su actividad y hacer cumplir la normativa para evitar la responsabilidad penal o limitarla en el caso que se hubiera producido alguna desviación.

En las negociaciones entre clubes y jugadores, normalmente se negocian las cantidades netas independientemente del tipo impositivo aplicable que puede variar por años e incluso por Comunidades Autónomas donde se desarrolle la actividad deportiva. De este modo son los clubes los que cargan con el peso del coste impositivo sumándolo al importe neto del salario del deportista profesional. Ahora bien, y que conste que no es una justificación para cualquier actuación que contravenga la Ley, he conocido a varios profesionales que se muestran contrarios a que los deportistas profesionales al igual que cualquier otra persona que recibe unos ingresos elevados deba satisfacer en concepto de IRPF aproximadamente la mitad de su salario, les parece desproporcionado. También he podido conocer la opinión de otros profesionales que discrepan y están alineados con la normativa tributaria. Lo que me parece oportuno señalar es que si la carga impositiva es tan elevada se puede quizás obtener el resultado contrario y provocar fomentar el fraude para evitar lo que para algunos puede parecer algo injusto.

Se suele señalar que uno de los principales motivos para la pérdida de patrimonio de los deportistas son los asuntos familiares. Los jugadores pueden perder hasta la mitad de su patrimonio en un Divorcio, y la tasa de divorcios es elevada, disparándose a partir de la retirada del jugador, precisamente cuando se han reducido la gran mayoría de sus ingresos. Una de las soluciones que se han llegado a recomendar es pactar el régimen económico del matrimonio, por lo general gananciales o separación de bienes. También realizar acuerdos económicos que se plasman antes o después del matrimonio pare regular los efectos económicos del matrimonio y otras cuestiones relacionadas en las llamadas capitulaciones matrimoniales, en otras legislaciones conocido como acuerdo prenupcial.

Las responsabilidades no se limitan al matrimonio, también debemos tener en cuenta las que se derivan de las parejas de hecho. A menudo los deportistas no saben decir que no, y sumado a los anteriores riesgos del patrimonio del deportista se puede añadir a las nuevas personas que emergen en la vida del jugador.

Puede existir una noción mitificada de lo que debe ser la vida de un jugador profesional y de cómo debe mantenerse él mismo y a las personas que le rodean. Del nivel de vida y del consumo ostensible que debe llevar a cabo para demostrar que ha alcanzado el éxito.

Resulta interesante traer a colación una historia que escuché del optimista inquebrantable Simon Sinek en el que te hace recordar quién eres, quiénes somos en realidad. Contaba que en un congreso con miles de asistentes se encontraba dando una conferencia el ex-subsecretario de Defensa de los E.E.U.U., retirado de su cargo tan solo un año antes. Durante su disertación, se detuvo para tomar un sorbo de café de una taza de espuma de poliestireno que tenía en el atril. Se quedó pensativo, miró hacia abajo de manera reflexiva y sonrió interrumpiendo la charla a la vez que comentaba lo siguiente: “El año pasado cuando todavía ostentaba el cargo de Subsecretario de Defensa, hablé en este mismo evento celebrado en el mismo lugar. Recuerdo que me invitaron a venir con un pasaje de avión en Business Class, cuando llegué al aeropuerto tenía un vehículo con chófer que me esperaba y me acercó hasta el hotel y después hasta el lugar de la conferencia. Al llegar al hotel una persona me había registrado en el hotel y me acompañaba hasta mi habitación.

Al día siguiente me esperaban en el vestíbulo del hotel y me llevaron a este mismo lugar, entrando por una puerta trasera, y mientras esperaba a dar la charla me entregaron un café en una hermosa taza de cerámica.

Actualmente, ya no soy el subsecretario de Defensa, tuve que coger un taxi hasta el aeropuerto, y de nuevo coger otro taxi hasta el hotel, me tuve que registrar yo mismo en el hotel. Coger otro taxi hasta esta Conferencia. Esta mañana he entrado por la entrada principal al Congreso, he encontrado yo mismo el acceso a los bastidores, y cuando pregunté a alguien si tenía café, me señaló la cafetera de la esquina, y me serví yo mismo un café en esta taza de poliestireno.

Y la lección es la siguiente, la taza de cerámica nunca fue para mí, era para el cargo que ocupaba. Yo merezco una taza de poliestireno. Todos nosotros merecemos una taza de poliestireno. A medida que vamos obteniendo éxito, a medida que la vida nos va yendo mejor empezamos a obtener ventajas, las personas se acercarán, nos mantendrán abiertas las puertas, llevarán tu equipaje, te traerán una taza de té aunque no la hayas pedido.

Pero no es para el hombre que eres, es para el hombre con la posición que ocupas. Y cuando dejes de ostentar el cargo, darán todas esas cosas a la persona que te reemplace. Nunca jamás olvides que solo mereces una taza de poliestireno.”

Un deportista puede llegar a gastarse cantidades muy elevadas en diferentes coches, casas, relojes y joyas, viajes, incluso en salidas nocturnas. Y qué le vamos a decir, es su dinero y se lo ha ganado. Pero quizás sea aconsejable actuar de una manera más reflexiva y limitar los gastos a los necesarios sin que exista una fórmula exacta e idéntica para todos los casos. Todo ese dinero sobrante y en gastos superfluos de haberse invertido a largo plazo con alguna estrategia de inversión podría llegar a multiplicarse y garantizar la retirada con menos ingresos. Solo es una idea pero quizás se trate de mantener la enorme riqueza que se obtiene durante la carrera profesional, y no pretender aumentarla con negocios o malgastarla con el mantenimiento de un estilo de vida banal. Solo nos merecemos una taza de poliestireno. Y no todos están obligados en hacer negocios o inversiones exitosas.

Una de las soluciones al problema es sin duda la educación y formación de los deportistas profesionales. Recuerdo haber preparado píldoras formativas abiertas sobre diversos aspectos que podrían interesar a los jugadores, como son normativa relacionada con derecho deportivo, contratos, fiscalidad, gestión de patrimonio, Compliance, inversión financiera entre otros. Pero el cambio en los resultados de esta estadística negativa no se conseguirá hasta que no

se demuestre la curiosidad por aprender de los deportistas profesionales y por ser conscientes que un poder (económico) conlleva una responsabilidad, de otra forma lo puedes llegar a perder.

LA PERSONALIDAD DE LOS DEPORTISTAS

Es probable que no encontremos una respuesta única al hecho que una gran parte de deportistas profesionales pierden todo su dinero una vez retirados e incluso mientras se encuentran en activo. Resultan interesantes en este sentido las investigaciones que se han llevado a cabo en el campo de la psiquiatría deportiva para determinar los rasgos de personalidad y las diferencias entre deportistas y no deportistas, existiendo variaciones también entre los diversos tipos de deporte. Aunque los resultados de estos perfiles no hubieran sido concluyentes se revela que no se da un único perfil.

Para describir la personalidad de los deportistas que a continuación detallamos nos hemos en los autores de la obra “Psiquiatría clínica deportiva”, David A. Baron, Claudia L. Reardon, Steven H. Baron, Ed. Eleftheria 2017. En algunos estudios se concluye que no existen características de personalidad específicas de deportistas, mientras que en otros hilan más fino mostrando diferencias entre las características de los deportistas de competición de los no deportistas.

Se ha llegado a la conclusión que los deportistas muestran más características de personalidad positivas que los no deportistas, lo que deriva en una mejor salud mental. Los cinco grandes factores de personalidad llamados como “Big Five” comprenden la estabilidad emocional, extroversión, apertura a la experiencia, cordialidad/amabilidad y responsabilidad/tesón aparecen como los principales factores de la personalidad.

En cuanto a los deportistas muestran un mayor nivel de extroversión, responsabilidad/tesón, y una mayor estabilidad emocional. Sin embargo no aparecen diferencias significativas en relación a la experiencia y cordialidad/amabilidad.

Estos estudios demuestran que los deportistas profesionales tienen una autoestima, una búsqueda de sensaciones y una salud mental mayor que los deportistas no profesionales, que también tienen una puntuación superior en estos campos que los no deportistas. Se descubrió que los deportistas tienen en comparación con los no deportistas un menor neuroticismo, término creado por Hans Jürgen Eysenck en su análisis dimensional de la personalidad, por el que controlarían sus reacciones a los estímulos externos, provocando por lo general una mayor estabilidad y mayor seguridad emocional.

Los estudios demuestran que los deportistas profesionales tienen una autoestima, una búsqueda de sensaciones y una salud mental mayores que los deportistas aficionados y los no deportistas. Estas circunstancias demostraron una correlación negativa de los niveles de ansiedad y depresión, y el trastorno de ansiedad social y la presencia de síntomas físicos.

La búsqueda de sensaciones es definida por autores como Zuckerman como “la necesidad de sensaciones y sentimientos complicados, nuevos y diferentes, y la tendencia a aceptar peligros físicos y sociales con tal de obtener esas experiencias.” Otros autores como Rosenberg definen la autoestima como “actitud positiva o negativa del individuo hacia el yo en su totalidad.” Todo esto para argumentar estudios que han demostrado que los deportistas son más tendentes y obtienen una mayor puntuación en la búsqueda de sensaciones en comparación con los no deportistas, siendo que los hombres tienen una mayor puntuación que las mujeres.

En el mismo sentido los deportistas obtienen niveles más altos de inhibición, irritabilidad, agresividad, fatigabilidad, quejas por molestias físicas, franqueza y emotividad. Y niveles bajos de preocupaciones de salud que los no deportistas, sin diferencia entre hombres y mujeres, respecto los no deportistas.

En estudios realizados por Nia y Besharat se llegaba a la conclusión que “las características de personalidad de los deportistas son distintas en los deportes individuales y los de equipo. Los resultados mostraban que los deportistas individuales tenían una puntuación más alta en diligencia y autonomía, (combinación de creencias, tendencias conductuales y actitudes que llevan a las personas a centrarse en su propia originalidad, su funcionamiento físico y el control que ejercen sobre su entorno, que los deportistas de equipo).

Por el contrario, los deportistas de equipo, tenían una puntuación mucho más alta en disponibilidad para llegar a acuerdos y sociotropía, (combinación de creencias, tendencias conductuales y actitudes que llevan a una persona a fijarse más en otras personas y a depender de ellas para su satisfacción personal, que los deportistas individuales)”.

La satisfacción deportiva constituye ‘un estado emocional positivo que es el resultado de una compleja evaluación de estructuras, procesos y resultados asociados a la experiencia deportiva’. Está relacionada con niveles más altos de compromiso, bajos índices de intención de abandonar un rendimiento laboral mayor y más conductas de organización ciudadana.

La satisfacción deportiva parece tener también un papel destacado en la motivación del jugador, la holgazanería social y el malestar en el jugador. Los deportistas satisfechos experimentan menos problemas emocionales y un mayor bienestar.

La resistencia mental ha sido definida como la capacidad que tiene una persona para afrontar las exigencias del entrenamiento y la competición con mayor determinación, concentración, confianza y mantenimiento del control bajo presión.

La resistencia mental está relacionada con una mayor capacidad de superación y con un mayor optimismo. Los niveles más altos de resistencia mental están asociados a estrategias de superación de acercamiento (imágenes mentales, dosificación de gasto de esfuerzo, control del pensamiento y análisis lógico) y menor uso de estrategias de superación de evitación (distanciamiento, distracción mental y resignación).

La fortaleza como la capacidad de las personas para hacer frente a los estresores y ayuda a disminuir la probabilidad de enfermedades físicas relacionadas con el estrés, enfermedades mentales y posibles reducciones del rendimiento, del comportamiento o de la moral, asociada con el logro deportivo y el bienestar psicológico.

El perfeccionismo de los deportistas profesionales puede ser un rasgo que ayuda a sobresalir y a mejorar el rendimiento, y también puede tener una función negativa cuando es un obstáculo que consume esfuerzos de los deportistas, los sobrecarga y entorpece su progreso, al llevarlos a la ansiedad y agotamiento. El perfeccionismo positivo se encuentra asociado a una menor ansiedad cognitiva y somática y una mayor confianza en uno mismo. La reacción negativa a la imperfección está asociada a una mayor ansiedad congnitiva, ansiedad física social, y menor confianza en uno mismo. La autoestima puede llegar a influir en el patrón de perfeccionamiento de los deportistas. Los padres y preparadores pueden incidir en la aparición de la perfección en los deportistas. Los jugadores con autoestima alta que proviene de su interior muestran una frecuencia mayor de patrones positivos de perfeccionamiento. Mientras que aquellos cuya autoestima proviene de factores externos muestran una mayor perfeccionismo negativo.

Los autores Flett y Hewitt definieron tres dimensiones del perfeccionismo: el orientado a uno mismo (dirigido a uno mismo), el orientado a los demás (que exige la perfección de los demás) y el prescrito socialmente (en el que los demás exigen la perfección del individuo). Las formas de perfeccionamiento orientado a uno mismo y prescrito socialmente pueden volver a los deportistas jóvenes vulnerables a la aparición del síndrome de burnout o síndrome desgaste, agotamiento profesional. Pueden llevar a una menor aceptación incondicional de uno mismo, vinculada a un menor sentimiento de logro y de agotamiento físico y emocional.

Otros rasgos de la personalidad de los deportistas son la irá y la agresión, asociados a distorsiones y deficiencias cognitiva y perceptivas. La ira podría definirse como la tendencia de algunos individuos a sentirla con mayor intensidad, frecuencia o durante un periodo de tiempo más prolongado de tiempo. La ira puede ser constructiva (asertiva) o destructiva (agresiva). Se descubrió que las emociones iracundas estaban vinculadas al neuroticismo, mientras que que los comportamientos agresivos estaban asociados a una baja cordialidad/amabilidad, y la cognición escéptica lo estaba a características neuróticas y desagradables.

La ira tiene como meta corregir una situación provocativa. La agresión es una conducta pensada para infligir daño deliberadamente a otra persona que esta motivada por evitar que a uno le hagan daño.

Por último la identidad deportiva se describe el proceso organizativo que determina cómo actúan y se comportan los individuos en el mundo social que los rodea. Es el grado en que un individuo se ve en el papel de deportista y busca en los demás la confirmación de ese papel. Los deportistas con una identidad deportiva fuerte se asociaban a un mejor rendimiento deportivo, una mayor compromiso con el deporte, una red social más amplia entre otros. Una identidad deportiva fuerte puede llevar a un desarrollo pobre y para toda la vida de varias alternativas identitarias, de la flexibilidad de los papeles y de una socialización apropiada, pudiendo llevar al deportista a una falta de ajuste eficaz y a una vulnerabilidad emocional al terminar su carrera deportiva. El hecho de identificarse el deportista de una manera fuerte y exclusivamente con el papel de deportista sin explorar papeles alternativos, puede provocar un desarrollo retardado de la carrera del deportista, afectando en ocasiones a una mala salud física y emocional, aislamiento social y un menor interés en el logro académico.

FORMULAS DE GESTIÓN DE CARTERA DE INVERSIÓN

La mayoría de deportistas profesionales tarde o temprano se acercan al mundo de la inversión, no sin cierta desconfianza, y sin saber cómo hacerlo. Ya hace años que son profesionales, se han gastado sus primeros ingresos en su residencia, en la de sus padres y se han permitido algunos lujos que antes no podían permitirse y habían idealizado mientras llegaban al éxito. Han probado algunas inversiones, normalmente tangibles en el sector inmobiliario, pero no ha salido como inicialmente se esperaban, quizás no supieron elegir a la persona indicada. En otras ocasiones han confiado en sus bancos, banca privada y entidades financieras por algún producto financiero que nadie puede llegar a entender salvo el propio emisor y del que obtienen muy poco información, cuando no es difusa u opaca, y a la postre no se ha obtenido la rentabilidad esperada.

Pero en cierta medida no es responsabilidad del jugador. El deportista profesional no es desconfiado por naturaleza, durante toda su carrera profesional desde que empezaba a destacar han habido muchas personas que han intentado aprovecharse de su talento. Agentes que querían gestionar su carrera deportiva y que tan sólo perseguían su propio interés económico. A continuación y, una vez el deportista obtiene éxito y empieza a percibir un salario elevado, se acercan familiares y amigos, y personas que quieren formar parte de su entorno para intentar obtener algún provecho. De este modo el deportista empieza a crearse una coraza de desconfianza a su alrededor que repele la gran mayoría de intentos de acercamiento.

Es por ello que el círculo de amistades se acostumbra a mantener desde la juventud y se amplía en los vestuarios. Los compañeros de vestuario han vivido situaciones similares y persiguen un objetivo común dentro del club. La palabra y el consejo de un amigo o compañero son positivamente valoradas y son las que empiezan a sembrar la semilla de la confianza, en lo que será una buena o mala inversión, pero dependerá del azar y no del estudio del negocio.

Una vez superados los primeros temores, habiendo asumido los errores de inversión, cuando el deportista comprende que dispone de un patrimonio que debe empezar a gestionar es cuando se empieza a acercar a la inversión. En cuanto a los dos principales tipos de inversión destacamos la estrategia de inversión activa en contraposición a la de inversión pasiva, aunque existen fórmulas mixtas que entremezclan estas dos filosofías.

La gestión activa es por así decirlo la más conocida y seguida por las entidades que se dedican a la inversión, en la que el gestor del fondo estudia, analiza la información que dispone y selecciona eligiendo los activos que forman parte de la cartera de inversión. En la gestión activa se invierte en las empresas que se creen serán más rentables a futuro, intentando conseguir una rentabilidad superior a la del índice. Esta pretensión no se alcanza en la gran mayoría de ocasiones sin lograr batir al mercado a largo plazo. Tanto es así que existen estudios en los que se demuestran que en el 80% de los fondos activos a 10 y 15 años se logra una rentabilidad inferior a la de mercado.

Cabe destacar que las comisiones en la gestión activa de fondos son enormemente superiores a las que se aplican en la inversión pasiva, circunstancia que repercute directamente en su rentabilidad.

En cambio, la gestión pasiva no profundiza en la información de las empresas, sino que estudia la composición y comportamiento de los índices bursátiles para procurar replicarlos, copiando su estructura para conseguir esa misma rentabilidad. La estrategia de gestión pasiva tiene como objetivo minimizar el riesgo de acuerdo con la rentabilidad histórica de los índices bursátiles.

Aunque en España todavía es minoritaria la gestión pasiva de fondos, centrándose entre un 1% y un 2% de la inversión total, en Europa alcanza aproximadamente un 20% y un tercio de la inversión en E.E.U.U. Aún así, estudios recientes acreditaban que la gestión pasiva a 10 años había conseguido una rentabilidad 3 veces superior a la gestión activa.

La contratación de estos fondos pasivos suele ser más fácil, sumado a unos costes inferiores y con una rentabilidad a largo plazo superior a los fondos activos parece más atractiva a priori su contratación. No obstante, debe también elegir bien el índice que se va a replicar e invertir posteriormente. Es cierto que que no puede ser enteramente pasivo, siempre hay una actuación activa al menos en el hecho de elegir los índices bursátiles para conseguir imitar su comportamiento y conseguir al menos la misma rentabilidad a largo plazo. Lo que es un hecho es que cuanto más pasiva sea la estrategia de inversión, menos costes se producen, menos riesgos y errores en decisión que buscan la especulación, menor es también la rotación de activos, y menores son los impuestos que se pagan, sin que exista una fórmula que avale la gestión activa, sabiendo con los resultados obtenidos por este tipo de inversión que no llega al 20% los fondos que logran superar al índice.

Caben otros sistemas de inversión que son híbridos de los anteriores, por ejemplo actuando de forma activa estudiando y eligiendo los índices a replicar, para a continuación seguir con una estrategia de gestión pasiva a largo plazo.

Sería quizás esta estrategia de inversión que decidiríamos seguir los incondicionales de la historia descrita en el libro “Moneyball: El arte de ganar en un juego injusto” del autor Michael Lewis y popularizado en el film de 2011 con el mismo nombre “Moneyball” que protagonizó el actor Brad Pitt. Esta historia basada en hechos reales se remonta al 2001, en la que el director general del equipo de béisbol profesional de los Atléticos de Oackland, se adelantó a su tiempo y a lo que era habitual en el fichaje de jugadores a través de los informes de los scots, scoters, scoutings y analistas de juego. Consiguió con los pocos recursos económicos que disponía crear un equipo competitivo a través de estudiar y analizar la información de los jugadores creando un programa informático empleando métodos estadísticos para coordinar a los jugadores, en el que el resultado de los jugadores a contratar no hubieran sido los deseados por los consejeros del club.

CONCLUSIONES

  • Existe un gran número de deportistas profesionales con salarios elevados que pierden todos o gran parte de sus ganancias que lograron durante su carrera profesional, algunos incluso cuando todavía están en activo.
  • Muchas son las causas que se achacan a esta situación. Confiar en amigos, familiares y asesores con poca formación y/o experiencia, o que perseguían el interés propio más que en el de su representado. Otras más complicadas son las derivadas de pérdida de patrimonio por divorcios, inversiones arriesgadas y poco analizadas previamente, o simplemente por aparentar.
  • Aunque las descritas sean causas reales solo explican los motivos pero no el origen de la ruina de los deportistas profesionales, nos quedamos solo con la punta de iceberg. Es por ello que decidimos buscar el origen de estas malas decisiones para dar una respuesta más global analizando la personalidad de los deportistas. Hemos podido comprobar que pueden existir algunos rasgos como la satisfacción deportiva, resistencia mental, fortaleza que les afectan directamente en su bienestar emocional y que afecta a varias de sus facetas. Destacando especialmente los rasgos de perfeccionismo, relacionados con la autoestima. Sin olvidar los rasgos de ira y de identidad deportiva del jugador que juega el papel de deportista y busca en los demás la confirmación de ese papel. Es quizás lo que el deportista cree que representa y lo que se espera socialmente de él para que en ocasiones le mueva a actuar erróneamente en sus inversiones.
  • Los deportistas obtienen en un periodo corto de tiempo unas enormes ganancias superiores a cualquier otra profesión, sin embargo careen del tiempo y la manera de aprender, comprender y controlar sus inversiones.
  • En muy pocos casos se ha podido ofrecer a los deportistas profesionales formación financiera y de otros asuntos que les afecta y podría interesarles como son los de su contratación, fiscalidad, creación y gestión de empresas, cumplimiento normativo (compliance).
  • Es célebre la siguiente cita: “He llegado a la conclusión que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos” de Charles de Gaulle, primer ministro de Francia durante 1944-1946. Pues bien, los asuntos financieros son demasiado serios, porque afectan a mi vida y a la de mi familia si no hago bien las cosas y no me preparo para el futuro. No es necesario que el deportista sea un experto en todas estas materias, existirán consultores profesionales dentro de su equipo que le asesorarán, pero si no las entiende no podrá valorarlas ni dar su opinión al respecto, dejando que le gestionen de manera ciego todos sus intereses.
  • En este sentido las respuestas empiezan no solo desde la formación y la educación, sino que también desde la curiosidad y responsabilidad del deportista por aprender y hacerse cargo de sus responsabilidades.
  • Y la responsabilidad sigue después de aprender y formarse en todos los campos que pueda interesarle y le afecte como deportista, también el financiero, para aplicarlo con su equipo de asesores y profesionales, que no deben ser tampoco los primero que conozca. Debe consultar a varios, comparar, de todos los profesores igual que de los entrenadores se aprende algo, incluso lo malo para distinguirlo.
  • Inversiones existen muchas y a mi particularmente me gustan los tangibles también como en bienes raíces. A parte de un sinfín de información que debe analizarse correctamente antes del de decidir aventurarse, debe continuarse con un efectivo control y seguimiento durante todo el proceso de ejecución y gestión del negocio. Dos son los requisitos mínimos que debe cumplirse: que el precio del suelo sea lo más bajo posible y que se encuentre en la mejor ubicación posible. El sentido común y las corazonadas también son un buen punto de partida de las inversiones, eso sí contrastadas y analizadas con posterioridad.
  • Todo esto para concluir que al margen de inversiones tangibles y que siempre se hacen, se debe perseguir un equilibrio y perspectiva para adentrarse también en función del perfil del riesgo del deportista en estrategias de inversión, habiendo mostrado la inversión activa y pasiva. Estas últimas con unos menores costes y riesgos y mayor rentabilidad a largo plazo.

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