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El Barça necesita recuperar la ilusión (La mirada del Tigre)

Los socios y aficionados del FC Barcelona fueron perdiendo poco a poco la ilusión y dejado de apuntar en su agenda como prioridad el acudir a un partido. Los motivos eran varios, de sobra conocidos, y acabaron afectando al equipo en el campo de juego.

En este punto me preguntaría, ¿perdieron los jugadores incluso los directivos y ejecutivos la mirada del tigre? Quizás se acomodaron viviendo de rentas del pasado. Se las veían felices promulgando los valores y éxitos deportivos del Barça, cuando en los últimos años no se estaban aplicando y se iban desvaneciendo. Estaban perdiendo el hambre por ganar, seguramente por estar empachados de éxito y de creerse mejores. Quizás se había perdido el rumbo, y los resultados los situó en la realidad. No se hicieron los deberes, de haberse practicado los controles y seguimientos necesarios no se hubiera alcanzado la situación económica y deportiva del club de esta última temporada.

Ahora depende de nosotros, ¿debemos tirar la toalla y retirarnos o más bien aceptar como un reto esta situación y revertirla? Por mi parte lo tengo claro, no solo aspiro a recuperar la grandeza del mejor club del mundo, sino a superarla.

Para conseguir una similitud con esta situación, recordemos qué le pasó a Rocky Balboa en su tercera entrega cuando perdió el título mundial de los pesos pesados contra Clubber Lang. Rocky venía de ganar el título contra Apollo Creed, y lo defendió durante años con diferentes aspirantes que no le ponían en serios aprietos. El éxito, la fama, la fortuna, y la vida fácil le hicieron sentirse cómodo hasta el punto de perder el hambre de seguir ganando y luchar. Perdiendo por completo la mirada del tigre. Clubber Lang que por el contrario solo tenía como objetivo ser campeón mundial del modo que fuera, no solo tenía hambre, sino que además la desprendía por los poros de su piel y podía sentirse cuando le observabas, irradiaba odio. Durante el combate, en un abrir y cerrar de ojos el aspirante Clubber Lang le propinó tal paliza a Rocky que besó la lona en varias ocasiones y perdió su título mundial casi sin darse cuenta.

Clubber Lang era campeón mundial por méritos propios pero no era respetado, no seguía los valores del pugilismo y no respetaba el noble arte del boxeo. En el deporte también existen estrellas y equipos que solo persiguen el éxito, independientemente de cómo alcanzarlo, pero vacíos de valores y con los que no comulgamos. Ganar por ganar no es suficiente, hay que hacerlo con nuestro estilo.

A todo esto Apollo Creed le hace una propuesta a Rocky que no puede rechazar, entrenarle volviendo a los orígenes, dentro del ambiente necesario para respirar como un verdadero boxeador y así recuperar el título mundial contra Clubber Lang. En el film se observa los duros entrenamientos a los que someten a Rocky Balboa, vuelve a recuperar la rapidez y agilidad, incluso amplía su estilo y recursos adaptando los que le enseña Apollo Creed. Su estilo de vida se vuelve sencillo, cuida sus detalles de nutrición, entrenamiento, técnica, táctica, descansos y rutinas. Entrena en los viejos gimnasios en los que mires donde mires observas que todos los púgiles tienen esa mirada asesina, esperando esa oportunidad para noquearte, con hambre de ganar.

Hasta que llega el día del combate, Rocky hace una exhibición de cómo es su nuevo estado de forma. Es ágil, rápido, y lo más importante: ha recuperado el hambre de ganar y la mirada del tigre. Hasta el punto de conseguir más allá de la táctica, quemar las bases y arrojarse con todo lo que tiene para conseguir tirar a la lona en tres asaltos a Clubber Lang para así recuperar el título mundial de los pesos pesados. Todavía me estremezco cuando recuerdo este momento.

El ejemplo de Rocky es recurrente en las clases que doy a mis alumnos, porque podemos extraer semejanzas con la gestión de un club fútbol y para el FC Barcelona. A la vez que Rocky Balboa, para conocer la gloria es necesario curtirse en difíciles combates, dígase encuentros o partidos, y con grandes púgiles como Apollo Creed, díganse rivales o equipos contrarios. Ganar un título no es suficiente, se ha de ganar con honor, con esfuerzo para sentirnos orgullosos del mismo.

Los valores como la cultura del esfuerzo, la solidaridad del equipo, el análisis y la mejora continua son esenciales. Y no se pueden aplicar solo para la parte deportiva del club como puede ser un equipo de fútbol profesional o cualquier sección. Son valores y principios que se aplican a todo el club, y de manera transversal en todos los estamentos de la entidad. Empezando por el ejemplo que puedan dar con sus actuaciones tanto la presidencia, como junta directiva, staff y los ejecutivos del club. No debemos relajarnos ni contentarnos con los éxitos que se puedan ir obteniendo. Es un ejercicio de responsabilidad mantener el nivel de exigencia para todos. Y exigirnos ser mejores cada día para poder progresar. La mejora continua es por tanto uno de las bases necesarias para evolucionar en todos los sentidos. Debemos evolucionar y mejorar la gestión del club en su aspecto económico, reduciendo el gasto innecesario y la sobredimensión del gasto de la entidad. Al mismo tiempo se necesita mejorar e incrementar los ingresos con los proyectos que ya están en marcha y con nuevos que puedan ser sostenibles y eficientes.

En el caso del FC Barcelona, el Espai Barça, Barça Studios, Barça Innovation Hub son claros ejemplos de retos económicos que requieren de planificación y gestión transversal para conseguir una eficiencia en su gestión y creación de ingresos. Debemos estar capacitados para gestionar cualquier club y con solvencia. Y debemos hacerlo con los valores que nos han hecho grandes, desde la humildad y con trabajo duro, esfuerzo y sacrificio. Con todo ello recuperaremos el hambre de ganar, la mirada del tigre necesarios para volver a ser el mejor club del mundo incluso superarlo.

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